Saltar al contenido

Miércoles 14 de Octubre de 2026

Hoy es Miércoles 14 de Octubre de 2026 y son las 16:26 - ¡Hola! Bienvenido a mi sitio web. Te invito a recorrer las secciones.

CULTURA

14 de octubre de 2026

Elena Poniatowska, escritora mexicana: "¿Quién quiere usted que sea bueno en este mundo si la pura pobreza le quita a uno las ganas de tener buen corazón?\

Una brutal sentencia rescatada de los márgenes sociales sigue interpelando las deudas morales de América Latina. Por qué la bondad, muchas veces, es un lujo que la miseria estructural arrebata

Elena Poniatowska, escritora mexicana: "¿Quién quiere usted que sea bueno en este mundo si la pura pobreza le quita a uno las ganas de tener buen corazón?\

Fuente: Netfan Servicios

La literatura de la escritora mexicana de 94 años Elena Poniatowska nunca se escribió desde los escritorios de la academia, sino desde las suelas gastadas por el pavimento. Cuando en 1969 vio la luz su novela testimonial Hasta no verte Jesús mío, el panorama de las letras hispanoamericanas sufrió un sacudón sísmico. No era la mirada condescendiente de la burguesía compadeciéndose de los desposeídos; era la voz rústica, filosa y dolorosamente real de los márgenes de la sociedad.

En el centro de esa polifonía, una frase se erige como un monumento incómodo: "¿Quién quiere usted que sea bueno en este mundo si la pura pobreza le quita a uno las ganas de tener buen corazón?" La bondad, muchas veces, es un lujo que la miseria estructural arrebata. Para dimensionar el impacto de esta obra hay que ir a la década de 1960, cuando la joven periodista Elena Poniatowska persiguió durante meses a una lavandera y sobreviviente de la Revolución Mexicana llamada Josefina Bórquez.

En un lavadero colectivo de la Ciudad de México, tras vencer la natural desconfianza de una mujer golpeada por la historia, nació una serie de entrevistas que la autora transformaría en ficción bajo el pseudónimo de Jesusa Palancares. La obra resultante, Hasta no verte Jesús mío, inauguró en el continente la era de la narrativa testimonial, un puente de oro que conectó el periodismo con la alta literatura, abriendo el camino para libros como La noche de Tlatelolco y Nada, nadie: las voces del temblor.

Cuando Jesusa Palancares pronuncia la frase destruye cualquier idealización romántica de la pobreza. Su diagnóstico es de un materialismo descarnado: las privaciones físicas extremas, el hambre crónico y la humillación diaria operan como un ácido que carcome la moralidad. Elena Poniatowska logra plasmar aquí una de las tesis centrales de toda su trayectoria intelectual y política: la desigualdad económica no solo destruye los cuerpos, sino que también confisca la capacidad espiritual de la empatía.

¿Cómo pedirle pureza de sentimientos a quien debe transformarse en una fiera salvaje para disputar el pan de cada día? Esta idea resume a la perfección el pensamiento ético de su autora, conocida popularmente en los círculos intelectuales como "La Princesa Roja" —debido a su herencia aristocrática polaca, la cual abandonó conceptualmente para abrazar las causas de la izquierda latinoamericana—. Para la ganadora del Premio Miguel de Cervantes, escuchar a los de abajo no es un ejercicio estético.

Su producción posterior, ya sea rescatando las voces de creadoras silenciadas en su libro de ensayos Las siete cabritas o ficcionando las biografías de artistas indomables en sus novelas Tinísima (Tina Modotti) y Leonora (Leonora Carrington), siempre gira en torno a la misma obsesión: revelar las estructuras de poder que asfixian el potencial de los seres humanos. En nuestro presente hiperconectado y fracturado, la advertencia de Hasta no verte Jesús mío recobra una vigencia urgente.

En una era donde las discusiones sobre la pobreza suelen quedar atrapadas en frías estadísticas económicas o en discursos de meritocracia digital, la frase de Elena Poniatowska nos obliga a mirar el costo humano profundo de la exclusión. Detrás de cada cifra hay un corazón que se va endureciendo por necesidad. La voz de Jesusa Palancares, rescatada con maestría por la gran cronista de México, sigue siendo un espejo incómodo en el que nuestra sociedad todavía no se atreve a mirar de frente.

Elena Poniatowska es una de las escritoras y periodistas más influyentes de la literatura hispanoamericana. Nacida en París en 1932 con ascendencia aristocrática polaca, pero radicada y nacionalizada en México desde su infancia, se la conoce como "La Princesa Roja" por su firme compromiso con las causas sociales de izquierda. Transformó el periodismo continental al ser pionera de la polifonía testimonial, dando voz en sus textos a las comunidades marginadas, trabajadores y mujeres campesinas.

Su consagración definitiva llegó con Hasta no verte Jesús mío (1969), y con su obra maestra absoluta, La noche de Tlatelolco (1971), una monumental crónica oral sobre la masacre estudiantil perpetrada en 1968. Su inigualable contribución a las letras castellanas ha sido honrada con el Premio Miguel de Cervantes en 2013 y la Medalla de Honor Belisario Domínguez en México. Hoy, a sus 94 años, vive en la Ciudad de México. Es un símbolo del periodismo comprometido y de la dignidad artística.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Cultura
Por casualidad, un agricultor egipcio halló un bloque jeroglífico y permitió descubrir dos estatuas colosales atribuidas a Ramsés II en el delta del Nilo

Por casualidad, un agricultor egipcio halló un bloque jeroglífico y permitió descubrir dos estatuas colosales atribuidas a Ramsés II en el delta del Nilo

Las piezas, descubiertas en la aldea de Behbeit al Hegara tras el aviso de un vecino, incluyen una cabeza colosal y un bloque de granito rosa con inscripciones jeroglíficas que mencionan al faraón
Cultura
Cómo se escribe: micromecenazgo, alternativa a crowdfunding

Cómo se escribe: micromecenazgo, alternativa a crowdfunding

Las erratas pueden dar la imagen de ser una persona poco preparada
Cultura
A un año del gran robo, el Louvre necesita "un gran plan" de renovación y transformación

A un año del gran robo, el Louvre necesita "un gran plan" de renovación y transformación

Lo afirmó Christophe Leribault, presidente del museo parisino. Además, afirmó que las intervenciones deben abarcar el edificio histórico y sus infraestructuras, mientras la institución permanece abierta a cerca de 9 millones de visitantes anuales

Comentarios

Escribir un comentario
Los comentarios se envían y quedan pendientes de moderación.
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.